- Madrid es la capital de España, de la Comunidad de Madrid y de la provincia homónima. También conocida como La Villa y Corte, es la ciudad más grande y poblada del país, alcanzando oficialmente 3.207.247 habitantes dentro de su municipio y 6.543.031 en su área metropolitana, siendo por ello la tercera área urbana más poblada de la Unión Europea. Ver mapa
- Madrid, ciudad de origen árabe, conquistada por Alfonso VI de Castilla en el 1.083, y capital del Reino de España desde 1.561 por orden de Felipe II, cuenta con una población superior a los tres millones doscientos mil habitantes, dividida en 21 distritos: Arganzuela, Barajas, Carabanchel, Centro, Chamartín, Chamberí, Ciudad Lineal, Fuencarral-El Pardo, Hortaleza, Latina, Moncloa-Aravaca, Moratalaz, Puente de Vallecas, Retiro, Barrio de Salamanca, San Blas-Canillejas, Tetuán, Usera, Vicálvaro, Villa de Vallecas y Villaverde.
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- Los símbolos de la Villa de Madrid son la bandera carmesí propia de los ayuntamientos castellanos y el escudo tradicional con el oso y el madroño, tocado con corona real antigua, según el actual reglamento de Protocolo y Ceremonial del Ayuntamiento de Madrid. En 2004 la corporación municipal adoptó un logotipo basado en el escudo de la villa, en línea de color azul claro, que es utilizado en los documentos internos y de comunicación externa.
- Fiestas populares de Madrid: 15 de mayo, fiestas de San Isidro Labrador, santo patrón de Madrid celebradas en la pradera de San Isidro, Carabanchel. 13 de junio, San Antonio de la Florida, 16 de julio, fiestas de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los distritos de Puente de Vallecas y Chamberí. 15 de agosto, fiestas de la Virgen de la Paloma, patrona popular de Madrid y patrona de los distritos Centro y Arganzuela. 7 de agosto, San Cayetano, patrón del barrio de Cascorro. 10 de agosto, San Lorenzo, patrón del barrio de Lavapiés. 12 de octubre, Virgen del Pilar, patrona del barrio de Salamanca y del barrio del Pilar. 9 de noviembre, fiestas de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. Ver todas las fiestas, fiestas populares.
21 curiosidades sobre la ciudad de Madrid
Rincones y curiosidades de Madrid
Siete leyendas cortas de Madrid
Cojed y volvedme llena esa vasija tres veces con fino chorro vertedla mientras andáis, y el terreno que señala, dote sea que quiebre la pesadumbre de la gentil alfarera.
Y todo este terreno humedecido, paso a llamarse Darganzuela,
Las leyendas más terroríficas del Metro de Madrid
Fuente: Viajestic.atresmedia Read more...
Los sanatorios «fantasma» del Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama
Historias y leyendas de Madrid
¿Por qué decimos “más chulo que un ocho”?
¿Por qué el bocadillo de calamares es típico de Madrid?
¿Por qué llamamos "gatos" a los madrileños?
¿Por qué se le llama a Madrid "el foro"?
Carlos III «el mejor alcalde de Madrid»
El antiguo comercio de la nieve en Madrid
El origen de la expresión "el quinto pino"
Historia de Don Gil y sus pollas
Historia de Justo Gallego
Historia de la estatua de Felipe III
Historia de Madrid 1907 - 1969
Historia del perro Paco
Historia del Teleférico de Madrid
Historia de la fuente de Cibeles
La cámara acorazada del Banco de España
La Movida Madrileña
Las Endemoniadas del Convento de San Placido
Las primeras películas de cine en Madrid
Los primeros sacos de hielo de Madrid
Madrid antes y en guerra
Misterios de Madrid
Las primeras películas de cine en Madrid
Las primeras películas de cine que se vieron en Madrid las exhibió un técnico de la casa Lumière, Alexandre Promio, el 13 de mayo de 1896. Fue en los bajos del desaparecido hotel Rusia, en la carrera de San Jerónimo. El revuelo en la capital por las imágenes en movimiento fue espectacular. Durante las pocas semanas que estuvo allí este primer cinematógrafo todo el que podía pagaba una peseta por ver aquel prodigio. Hacía casi cinco meses que sus inventores, los hermanos Lumière, habían celebrado en París la primera sesión pública de cine, el 28 de diciembre de 1895.
Estas primeras sesiones del cinematógrafo mostraron a los atónitos madrileños diez escenas de la vida cotidiana, con títulos como Un paseo por el mar, Salida de los obreros de la fábrica Lumière, Batalla de nieve o La llegada del tren a la ciudad, película que conseguía que los espectadores se removieran en sus asientos ante el ‘riesgo’ de ser arrollados por una locomotora. Los dos primeros días asistieron invitados la reina regente María Cristina, miembros de la nobleza, la diplomacia y la prensa. A partir del 15 de mayo, día de San Isidro, estos ‘documentales’ mudos y en blanco y negro se mostraron al público madrileño en funciones de mañana, tarde y noche, con una duración total de unos 20 minutos. La sala de proyecciones era el comedor del hotel Rusia, en el número 34 (hoy 32) de la carrera de San Jerónimo.
Por su parte, el cámara francés Alexandre Promio, al mes siguiente de sus primeras proyecciones en Madrid, rodó las primeras películas en escenarios madrileños: Salida de las alumnas del Colegio San Luis de los Franceses, Llegada de los toreros y nueve documentales militares, entre ellos Maniobras de la artillería en Vicálvaro. Eran los primeros compases de Madrid como sede del cine español, que rápidamente encontró cobijo en los teatros de la época. Se alternaban los espectáculos teatrales con las proyecciones de cine, aunque también se construyeron nuevos edificios dedicados a la proyección de películas. También surgieron las primeras revistas de cine, la primera en 1907, llamada Cinematógrafo Ilustrado. Los primeros años del siglo XX trajeron numerosas películas mudas, como La boda de Alfonso XIII (1906), Asesinato y entierro de Canalejas (1912) y Luis Candelas o el bandido de Madrid (1926).
Ya en 1923 había en Madrid 30 salas de cine. Habría que esperar a 1930 para asistir a la primera sesión de cine sonoro, con la película Los misterios de la Puerta del Sol, de Francisco Elías, donde se intercala el sonido ambiente de la Puerta del Sol y la Gran Vía con escenas mudas rotuladas. Por entonces, aquellas simples naves o barracones cinematográficos se habían reformado para ofrecer una mayor comodidad de los espectadores y se habían instalado pantallas más grandes. En 1935 la ciudad contaba con unos 60 cines. En 1928 nació el Cine-Club Español. Su fundador, Ernesto Giménez Caballero, y Luis Buñuel proyectaban en diversas salas de cine madrileñas películas vanguardistas francesas y soviéticas. Este primer cine club, cuyo ejemplo se extendió al año siguiente por las principales ciudades españolas, reunía a personajes del mundo de la cultura, principalmente a intelectuales de la Generación del 27.
Fuente: Cosas de los Madriles Read more...
El antiguo comercio de la nieve en la sierra de Madrid
Antes de la invención de los frigoríficos, esos seres de blanco cuya respiración achacosa acompaña la noche de los insomnes, la única forma de obtener hielo era extraerlo de las cumbres de las montañas.
Ventisquero del Ratón
Imagen del ventisquero del Ratón donde se aprecia los muros de piedra
Desde principios del siglo XVII hasta finales del XIX se estableció un fluido comercio de esta mercancía, que era transportada por arrieros desde las estribaciones de la sierra de Guadarrama hasta la capital.
Allí se apelmazaba y se guardaba parte de la nieve en pozos en forma de hielo; el resto se llevaba en carros hasta Madrid, una vez preparada la carga que se cubría con pieles y se tensaba con cuerdas. El comercio de la nieve en la sierra de Madrid, los neveros Según Real Orden la nieve se tenía que transportar desde Chozas por el Camino Real que llevaba a Colmenar Viejo y, desde allí, directo a Madrid entrando por la calle Fuencarral hasta su destino cerca de la puerta de los Pozos de la Nieve, en la glorieta de Bilbao, en cuyas inmediaciones existían cinco grandes pozos. Otros ventisqueros Cerca del ventisquero del Ratón, pero en la cara septentrional de la loma de Bailanderos, se situaba el ventisquero del Algodón. Hasta allí llegaba el Camino de la Nieve que, desde el puerto de la Morcuera, bordeando la Najarra, desembocaba en Chozas y aún hoy se conserva, aunque eso sí con tramos borrados por el olvido y otros convertidos en pista forestal.
Fuente: Brujuleando la sierra Read more...
Los primeros sacos de hielo de Madrid
La casa arbitrio de la nieve y hielos del reino y de Madrid (1607-1863) por Pilar Corella, Catedrâtica de Bachillerato (PDF)
¿Y para qué se usaba el hielo? Aunque nos cueste creerlo, con él se enfriaban todo tipo de refrescos naturales y se hacían granizados (mucho más caros) . Los clásicos eran el agua de cebada y la limonada, pero también llegó la horchata allá por el siglo XVIII. Esta curiosa forma de crear hielo se mantuvo hasta que aparecieron las primeras fábricas de hielo (en Madrid fue la cervecera Mahou quien en 1888 creó la primera fábrica) y las neveras no eléctricas, a finales del Siglo XIX, que mantenían el frío gracias a procesos químicos (el más sencillo era agua con sal) .
Fue la marca Kelvinator quien creó el primer frigórifico en 1913 y pasaron 50 años más hasta que se pudieron comprar las primeras neveras en España . Por aquellos años, comprar una nevera suponía invertir hasta 3 veces el salario medio mensual, así que tardó en llegar a todos los hogares como hoy la conocemos.
Fuente: Madrid and you Read more...
¿Por qué el Rey Carlos III es considerado «el mejor alcalde de Madrid»?
Así, en Madrid se inició un ambicioso plan de ensanche en el que se proyectaron grandes avenidas, plazas con monumentos como Cibeles y Neptuno; se construyó el Jardín Botánico, el Hospital San Carlos (sobre el que hoy se levanta el Museo Reina Sofía) y el edificio del Museo del Prado (que iba a ser destinado al museo de Historia Militar) o el palacio del Buen Retiro. También se intervino para establecer un servicio de alumbrado público y de recogida de basuras, se adoquinaron las calzadas y se excavó una red de alcantarillado para recoger el agua de la lluvia.
La principal labor constructora de Carlos III en Madrid perseguía un afán propagandístico. Todos los edificios se levantaron en puntos clave de la capital. Además, se engalanaron las principales puertas de entrada a la ciudad. La más célebre es la Puerta de Alcalá, aunque también le acompañan otras como la Puerta de Toledo o la desaparecida d e San Vicente. Era la mejor carta de presentación para los visitantes de la ciudad. Aunque la intención del monarca era poner Madrid a la altura del resto de capitales europeas, la nobleza española vio las reformas como imposiciones del que consideraban un «Rey extranjero». Carlos III fue el hijo del primero de la dinastía Borbón que gobierna en España, Felipe V, y de Isabel de Farnesio.
Accedió al trono tras la muerte de su hermanastro, Fernando VI. Llegó a la Península con experiencia política a sus espaldas, ya que antes había reinado en Nápoles. Las reformas de Esquilache caldearon tanto el ambiente entre los nobles que tras el famoso motín, que se bautizó con su apellido, tuvo que abandonó definitivamente España en abril de 1766. En el puerto de Cartagena partió con rumbo a Nápoles. Y ese día dejó escrito: «Yo he limpiado Madrid, le he empedrado, he hecho paseos y otras obras… que merecería que me hiciesen una estatua, y en lugar de esto me ha tratado tan indignamente». Esta resistencia tan incomprensible para Carlos III le hizo declarar que los españoles eran «un pueblo anclado en infantiles torpezas». «Mis vasallos son como los niños: lloran cuando se les lava…». De esta manera se justificaba el principio rector de su reinado: «gobernar para el pueblo pero sin el pueblo». Dicho de otro modo, los españoles de la época daban tantas muestras de inmadurez que al Rey le parecía imposible concebir otra forma de gobierno que no fuera la del Despotismo Ilustrado.
La lotería llegó a España de la mano de Carlos III, que la importó de Nápoles donde ya era una tradición de largo recorrido. Aquel sorteo era muy similar al actual. La primera edición se celebró el 10 de diciembre de 1763.
Fuente: elhistoriador.es Read more...
¿Por qué el bocadillo de calamares es típico de Madrid?
¿Por qué el bocadillo de calamares es algo tan castizo? ¿Cuándo nació este idilio gastronómico? ¿Cómo conquistó esa tierra de secano? Rastreamos el origen de este manjar rebozado, frito y servido entre dos panes.
Como no siempre llegaba en las mejores condiciones, de ahí surgió, por ejemplo, poner rodajas de limón en el besugo o tradiciones castizas como el carnavalesco entierro de la sardina. Ya en el siglo XVIII los tiempos mejoraron y los arrieros maragatos hacían entregas de pescado y marisco fresco de Galicia a Madrid en cuatro días, mediante en el servicio de postas (correos a caballo). Todo cambió cuando el ferrocarril, todavía lento, puso en contacto directo las costas con Madrid.
No hay duda de que la tradición católica, que impedía conforme a sus ritos comer carne en determinadas épocas, contribuyó a la incorporación de los pescados y mariscos a la dieta de la corte madrileña y por derivación a las capas populares. En la Villa se cotizaban los escabeches vendidos en barriles o lebrillos, importados de la orilla del mar, de bonito, besugo, sardinas o jureles. Pero ni rastro de calamares en los recetarios del siglo XVIII.
La otra razón, quizás menos conocida, está relacionada con las primeras casas de comidas y los movimientos migratorios en busca de un futuro mejor hacia la Corte. “Los primeros restaurantes que se pueden considerar como tales no llegan hasta el siglo XX y lo habitual en las casas nobles y burguesas capitalinas era gozar de un servicio de casa, en la mayor parte compuesto por emigrantes gallegas y asturianas y de otras regiones de España más próximas a las costas, que recibían productos de ellas y estaban acostumbradas a su elaboración.
Pasado algún tiempo y tras muchos años de sacrificios en el servicio doméstico, muchas cocineras con ese origen fundaron la mayoría de las casas de comidas y tabernas madrileñas; no puede ser casual que las ofertas de esos establecimientos incluyesen los productos marítimos más asequibles”, apunta Sotos. El calamar, producto sin espinas y con poca merma, era perfecto. Una vez sabrosamente rebozado, frito en aceite vegetal y con un pan adecuado, se convertió en una de las estrellas de la gastronomía castiza madrileña.
El bocata de calamares ya es un clásico en cualquier visita a la capital. Una opción buena, bonita y barata de la gastronomía madrileña.
Fuente: Condé Nast Traveler Read more...
El origen de la expresión "el quinto pino"
Fuente: Secretos de Madrid Read more...
¿Por qué decimos “más chulo que un ocho”?
Es otra de las muchas expresiones que se siguen utilizando de forma habitual y que también se originó en Madrid. Cuando queremos destacar la altanería o prepotencia de una persona decimos que “es más chulo que un ocho”.
¿Os habíais detenido a buscarle alguna lógica a esta frase?
Para entender el verdadero sentido de esta expresión hay que mencionar al tranvía número ocho que recorría Madrid, desde la Puerta del Sol hasta San Antonio de la Florida. En su itinerario pasaba por algunos puntos como la Calle Preciados, la Plaza de Santo Domingo, la Calle de Leganitos y los paseos de San Marcial y San Antonio de la Florida.
Con cierto humor e ironía enfatizaban el hecho de que no podía existir algo con más chulería que un tranvía repleto de “chulapos”. Una expresión que pronto dejó de ser exclusiva de Madrid y que ahora se puede escuchar en cualquier lugar de España.
Fuente: Secretos de Madrid Read more...
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